EL MAGNESIO, PEQUEÑO NUTRIENTE PERO GRAN ALIADO.
Cuando planteamos la búsqueda de embarazo o hemos llegado a él, los primeros nutrientes que se nos vienen a la cabeza son el ácido fólico (¡y muy bien que hacemos! además, recuerda que el suplemento debe estar en su forma activa ), yodo, hierro… Pero hay otros que dejamos en el olvido y que también es importante tenerlos en rangos óptimos para estas etapas.
Entre estos nutrientes, esta vez vamos a hablar del magnesio. Sí… quizá te suena porque es ese “suple” que está ahora tan de moda. Pero es que este mineral participa en cientos de reacciones enzimáticas y efectivamente, muchas de ellas son importantísimas en la preconcepción y el embarazo. Vamos a ver en qué nos puede ayudar:
Para preparar los cimientos en la etapa pregestacional, es un micronutriente clave en:
- La síntesis de ADN y proteínas. Esto hace que los óvulos y espermatozoides maduren de forma correcta, mejorando así la calidad y la probabilidad de que haya fecundación.
- El metabolismo de la glucosa. El magnesio ayuda a las células para que usen mejor la energía de los hidratos de carbono, y además, con el magnesio, la insulina funciona mejor y se reduce el riesgo de resistencia a la misma. ¿Qué implica esto? Mejor ovulación y equilibrio hormonal para la concepción.
- El control del estrés y equilibrio del sistema nervioso. El estrés no es amigo de nadie, y si está con nosotras de forma continúa, el cuerpo produce más cortisol del que toca, afectando esto a la ovulación. El magnesio puede ayudar a relajar el sistema nervioso, reduciendo la tensión, mejorando el sueño… y por ende, mejorando el bienestar mental para este momento.
En la etapa gestacional, el magnesio está implicado en:
- El desarrollo y crecimiento fetal. Ayuda en la mineralización ósea (junto con el calcio y el fósforo) para que se formen de forma óptima los huesos y dientes del bebé. También, como hemos dicho antes, participa en el desarrollo del sistema nervioso y la síntesis de ADN y ARN.
- La prevención de complicaciones durante el embarazo. Favorece la relajación de los vasos sanguíneos, mejora la circulación, tiene efecto antiinflamatorio… Esto se resume en que tener niveles óptimos de magnesio ayudan a reducir la preeclampsia y parto prematuro, entre otros.
- La relajación y contracción muscular. Junto con el calcio y el potasio, previene calambres, tensión muscular y fatiga (¡y esos molestos tics en los ojos!).
- La producción de energía en las mitocondrias, ya que la etapa del embarazo tiene una alta demanda de la misma.
- El bienestar emocional y el descanso. Los cambios hormonales pueden ser una bomba, y como hemos visto antes, el magnesio va a ser nuestro aliado. Interviene en la producción de serotonina, favoreciendo un estado de calma física y mental, mejorando la gestión del estrés.
Ya sabes lo necesario que es este micronutriente, ahora te preguntarás, “Vale, Y… ¿De dónde lo saco?”. En la etapa del embarazo, la ingesta diaria recomendada es de 350 mg/día (en la preconcepción ínfimamente inferior), para llegar a los requerimientos, incluye una buena cantidad de estos alimentos en tu dieta a diario:
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Es fácil, ¿No?. A ver, sí y no. Aunque una alimentación equilibrada suele cubrir los requerimientos, a veces, antes del embarazo la alta ingesta de café, alcohol o ultraprocesados, consumo de omeprazol, patologías como celiaquía, diabetes, alteraciones digestivas… O incluso, el exceso de calcio o zinc puede interferir en su absorción. Y el estrés y déficit energético, también aumentan las pérdidas de magnesio.
“Bueno… ¿Y entonces cómo me aseguro de llegar a niveles óptimos?” Tranquila, si la ingesta a través de la dieta no alcanza los valores recomendados, se puede considerar la suplementación personalizada. Estos son los tipos de magnesio que se suelen usar dependiendo la etapa:
GLICINATO DE MAGNESIO | Unido a la glicina, con efecto calmante y buena tolerancia digestiva. Además, la glicina es un aminoácido precursor de la síntesis de colágeno y puede ayudar a evitar estrías, mejora de la piel… → Ideal en casos de ansiedad, insomnio, tensión muscular o estrés. |
MALATO DE MAGNESIO | Asociado al ácido málico, mejora la producción de energía. → Recomendado en mujeres con SOP, cansancio o fatiga crónica. |
TREONATO DE MAGNESIO | Atraviesa la barrera hematoencefálica, mejora concentración y descanso mental. → Útil en el primer trimestre si hay estrés o sobrecarga mental. |
CITRATO DE MAGNESIO | Alta biodisponibilidad y suave efecto regulador intestinal. → Etapa preconcepcional y embarazo si hay estreñimiento o fatiga. |
Sin embargo, esto debe ser siempre bajo la supervisión de profesionales de la nutrición para que valoren qué tipo de magnesio, dosis y duración es mejor de forma individual para la gestante y su bebé.
A veces, hablamos del magnesio como un micronutriente más pero… los nutrientes más pequeños son los que hacen posible los grandes comienzos. Ahora que ya tienes toda la información, y sabes que optimizar tus niveles antes del embarazo no solo mejora las probabilidades de concebir, sino que también prepara al cuerpo para un inicio de gestación más saludable y tranquilo, ¿Estás haciendo el huequito que merece el magnesio en tu alimentación?
Recuerda que si estás en etapa de búsqueda, embarazo o crianza plant-based, quieres cuidar tu alimentación vegetal y vivir tu maternidad desde el amor, la tranquilidad y la información, en LA FAMILIA VEGGIE te acompañamos en este camino único.